7:05 am la luz cambia a rojo y el niño en
su inocencia reclama a su madre: Mamá está en rojo!, mientras ella responde que
lo sabe, pero aún no pueden cruzar (Cómo hacerlo, si los conductores hacen caso
omiso de la luz roja). No cabe duda que escapa al conocimiento de este pequeño,
el poder comprender por qué los adultos no respetan las normas que a él le han
enseñado, no es de extrañar entonces que una vez que él se vuelva adulto,
termine adoptando la actitud general y olvidando por completo los principios
que se le enseñaron en la infancia.
Podemos explicar con muchas palabras a un
niño lo que es correcto e inmediatamente enseñar todo lo contrario con un acto.
En una ocasión esperaba que cambiara la luz y mientras sujetaba a mi pequeña hermana de la mano, ella me pregunto por qué no cruzábamos, entonces aproveche la oportunidad de dar una enseñanza de hermana mayor. Una vez explicado los colores de las luces del semáforo y su función parecía todo estar claro, cuando al voltear a la izquierda note que no venía un solo carro, en una Avenida principal de Caracas y en un cruce en el cual, una vez cambiara la luz a rojo, no me darían mucha oportunidad de cruzar, así que sin detenerme a pensar en la contrariedad de mi acto, cruce apresuradamente con la niña hasta llegar al otro lado de la calle.
Probablemente mi hermana no comprendiera en
ese momento lo que ocurrió, pero una vez que medite en lo que había hecho, como
pase de dar una enseñanza a derribarla con mis actos, no muy bien me sentí,
mucho menos como una hermana ejemplar.
No debemos subestimar la capacidad de aprender de los pequeños, más
bien luchemos por enseñarles buenos valores, especialmente con el ejemplo,
aunque la mayoría de las personas los pasen por alto. La fuerza con que estos
se graben en los niños será la clave y uno de los mejores regalos que les
podremos dar en su vida.
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