Esta
mañana en el Autobús, el chófer freno
repentinamente y todos los pasajeros que estábamos de pie casi nos caemos. En
ese momento me pregunte, será que las personas saben para qué es la luz
amarilla del semáforo. Algunos parecen creer que la luz amarilla es una señal
para meter la chola y pasar por alto tanto la luz amarilla como la roja. En
muchos de los casos, aquellos que no lograron cumplir con su cometido, terminan
estacionados sobre el rayado. Ya bastante complicado es cruzar una Avenida en
esta Ciudad, para entonces también tener que lidiar con un obstáculo más. Por
un lado los conductores pasando por alto el semáforo y por el otro, los
motorizados que te pueden salir de cualquier parte y en cualquier dirección.
En
el Centro hay dos Señoras que acostumbran pasear sus perritos en la mañana,
perdón, sus perrotes. Siempre van en ropa deportiva y cada una lleva una vara
similar a las que se usan en cierta disciplina, en este momento no recuerdo el
nombre. Seguramente las llevan para que sus perros se comporten mientras los
pasean.
Hoy cuando caminaba a la parada me cruce con
una de estas Señoras y mientras esperaba que cambiara la luz, escuche a la otra
gritar, ¡Eso es para nosotros pasar!. Al voltear note que un conductor se había
quedado parado completamente sobre el rayado mientras cambiaba la luz. Inmediatamente
la acompañante del conductor comenzó a insultar a la Señora, la cual como se
podrán imaginar automáticamente reacciono de la misma manera. Adicionalmente saco su vara y amenazo con
caerle a palos al hombre. La otra Señora que se había adelantado, regreso a ver
qué ocurría, saco su vara y le grito al sujeto, ¡¿Cómo te vas a meter con una Señora
chico?¡, y ambas le amenazaban con darle un palazo. El conductor se encontraba
en un tercer canal, por cierto comiéndose la flecha, y por tanto más alejado de ellas. Ante esto parece haberles nacido un cierre en
la boca tanto al chófer abusador, como a su grosera acompañante, claro no menos
grosera que las otras dos Señoras. Entonces cambio la luz y el espectáculo finalizo.
Este
episodio me recordó, algo que me contaron una vez, no recuerdo quien lo narro
ni exactamente dónde ocurrió, si fue en la calle o en un estacionamiento, es
más, probablemente se trate de una leyenda Urbana de esas que ruedan por allí,
pero viendo esas actitudes que abundan en la calle, no dudaría de la veracidad
de la historia.
En
determinado lugar, si no mal recuerdo un estacionamiento, un conductor se le
coleo al otro y para colmo le grito, ¡Este es el País de los vivos!, el otro
que quien sabe de qué humor andaba o supongo yo le sobraría el dinero,
reacciono clavándole el carro por detrás, es decir chocándolo y finalmente
diciéndole: Este el País de los vivos.
Debo
decir que no estoy de acuerdo, ni apoyo actos violentos, ni situaciones en las
que se insulta y falta el respeto a las personas, sin embargo puedo entender
bien la indignación de estas personas, al ver pasar por alto no solo sus
derechos, sino también las normas de convivencia que permiten que se mantenga
un orden relativo. Ya sé que vivimos en un caos, pero qué tal que a todos en
los estacionamientos les diera por querer salir a la vez y que siempre
estuvieran coleándose, o que pasaría si absolutamente ningún conductor respetara
las luces del semáforo. Los primeros no podrían salir nunca del
estacionamiento, al menos que sea remolcados por una grúa después de terminar
chocado. En el segundo caso, los que andamos a pie tendríamos que limitar
nuestra vida a una manzana, ya que nunca podríamos cruzar la calle, mientras, los que andan manejando vivirían chocando con el del otro lado que tampoco
obedeció el semáforo.
Siempre
lo he dicho, así como no apoyo las actitudes ya mencionadas, me niego a adoptar
actitudes egoístas como las que abundan hoy. Aunque me cueste un montón, o como
dicen, aunque me cueste un cerro, seguiré poniendo mi granito de arena
respetando las normas y dándole una mano a todo aquel que no le vea cara de que
me quiera robar.
Esta
es la segunda entrada de este blog sobre este tema, sin contar un poema que se
encuentra en otro de mis blogs, además de algún otro que se quedo en borrador.
Esperemos no reincidir en este tema, aunque cuando andas a pie en esta Ciudad,
es difícil que se te escape algún detalle.
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