sábado, 24 de noviembre de 2012

La luz amarilla




Esta mañana en el Autobús,  el chófer freno repentinamente y todos los pasajeros que estábamos de pie casi nos caemos. En ese momento me pregunte, será que las personas saben para qué es la luz amarilla del semáforo. Algunos parecen creer que la luz amarilla es una señal para meter la chola y pasar por alto tanto la luz amarilla como la roja. En muchos de los casos, aquellos que no lograron cumplir con su cometido, terminan estacionados sobre el rayado. Ya bastante complicado es cruzar una Avenida en esta Ciudad, para entonces también tener que lidiar con un obstáculo más. Por un lado los conductores pasando por alto el semáforo y por el otro, los motorizados que te pueden salir de cualquier parte y en cualquier dirección.

En el Centro hay dos Señoras que acostumbran pasear sus perritos en la mañana, perdón, sus perrotes. Siempre van en ropa deportiva y cada una lleva una vara similar a las que se usan en cierta disciplina, en este momento no recuerdo el nombre. Seguramente las llevan para que sus perros se comporten mientras los pasean.

 Hoy cuando caminaba a la parada me cruce con una de estas Señoras y mientras esperaba que cambiara la luz, escuche a la otra gritar, ¡Eso es para nosotros pasar!. Al voltear note que un conductor se había quedado parado completamente sobre el rayado mientras cambiaba la luz. Inmediatamente la acompañante del conductor comenzó a insultar a la Señora, la cual como se podrán imaginar automáticamente reacciono de la misma manera.  Adicionalmente saco su vara y amenazo con caerle a palos al hombre. La otra Señora que se había adelantado, regreso a ver qué ocurría, saco su vara y le grito al sujeto, ¡¿Cómo te vas a meter con una Señora chico?¡, y ambas le amenazaban con darle un palazo. El conductor se encontraba en un tercer canal, por cierto comiéndose la flecha,  y por tanto más alejado de ellas.  Ante esto parece haberles nacido un cierre en la boca tanto al chófer abusador, como a su grosera acompañante, claro no menos grosera que las otras dos Señoras. Entonces cambio la luz y el espectáculo finalizo. 

Este episodio me recordó, algo que me contaron una vez, no recuerdo quien lo narro ni exactamente dónde ocurrió, si fue en la calle o en un estacionamiento, es más, probablemente se trate de una leyenda Urbana de esas que ruedan por allí, pero viendo esas actitudes que abundan en la calle, no dudaría de la veracidad de la historia.

En determinado lugar, si no mal recuerdo un estacionamiento, un conductor se le coleo al otro y para colmo le grito, ¡Este es el País de los vivos!, el otro que quien sabe de qué humor andaba o supongo yo le sobraría el dinero, reacciono clavándole el carro por detrás, es decir chocándolo y finalmente diciéndole: Este el País de los vivos.

Debo decir que no estoy de acuerdo, ni apoyo actos violentos, ni situaciones en las que se insulta y falta el respeto a las personas, sin embargo puedo entender bien la indignación de estas personas, al ver pasar por alto no solo sus derechos, sino también las normas de convivencia que permiten que se mantenga un orden relativo. Ya sé que vivimos en un caos, pero qué tal que a todos en los estacionamientos les diera por querer salir a la vez y que siempre estuvieran coleándose, o que pasaría si absolutamente ningún conductor respetara las luces del semáforo. Los primeros no podrían salir nunca del estacionamiento, al menos que sea remolcados por una grúa después de terminar chocado. En el segundo caso, los que andamos a pie tendríamos que limitar nuestra vida a una manzana, ya que nunca podríamos cruzar la calle, mientras, los que andan manejando vivirían chocando con el del otro lado que tampoco obedeció el semáforo.

Siempre lo he dicho, así como no apoyo las actitudes ya mencionadas, me niego a adoptar actitudes egoístas como las que abundan hoy. Aunque me cueste un montón, o como dicen, aunque me cueste un cerro, seguiré poniendo mi granito de arena respetando las normas y dándole una mano a todo aquel que no le vea cara de que me quiera robar.

Esta es la segunda entrada de este blog sobre este tema, sin contar un poema que se encuentra en otro de mis blogs, además de algún otro que se quedo en borrador. Esperemos no reincidir en este tema, aunque cuando andas a pie en esta Ciudad, es difícil que se te escape algún detalle. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario